Taller de estampado
Producción por orden · varias sucursales
Tablero de producción · etapa 3 de 10
Uniformes · 24 pzs
Camisas cuello redondo · 60 pzs
Shorts · 18 pzs
Gorras · 40 pzs
Polos sublimados · 32 pzs
TM-2828 es el pedido · TAL-598-1 y TAL-598-4 son dos órdenes suyas que viajan por el taller cada una por su lado
Fuente: conteo de la migración, registrado en el dominio del sistema
Qué estaba roto
El consecutivo del pedido no identificaba una orden de trabajo. De 2,255 órdenes migradas desde ClickUp, 395 traían el consecutivo repetido: 157 porque eran anexos y reposiciones, y 238 porque un mismo pedido se parte en varios modelos que viajan por el taller cada uno por su lado. Otras 72 llegaron directamente sin número. Agrupar por consecutivo ya había causado errores reales de facturación.
Qué cambió
Se separó el número del pedido del identificador de la orden de trabajo, y se realinearon los 395 repetidos entre las sucursales sin perder ni duplicar un número. Hoy el taller cotiza, produce, cobra por Yappy y factura desde un solo sistema. ClickUp quedó atrás.
La migración, que fue el trabajo de verdad
Migrar no es copiar filas. Es descubrir que el mismo número identifica dos cosas distintas y decidir qué hacer con eso antes de encender nada.
La serie de consecutivos venía de ClickUp y no era nuestra: era una réplica. Eso obliga a una regla que parece menor y no lo es — el contador nunca baja, y antes de entregar un número nuevo el sistema salta todos los que ya están ocupados. Sin eso, el primer pedido creado después de la migración habría pisado uno histórico.
La solución al problema de identidad fue separar dos conceptos que ClickUp mezclaba. El consecutivo identifica el pedido; el identificador de orden de trabajo identifica la tarjeta que viaja por el taller. Un pedido puede ser seis tarjetas distintas, y cada una tiene su propio número. Un pedido reclama solo las órdenes que lo señalan explícitamente, nunca por coincidencia de consecutivo.
El taller por dentro
La producción se modeló como tableros por tienda: 12 tableros con 79 columnas en total, y un recorrido de 10 etapas por el que pasa cada orden. Los anexos y las reposiciones no son un caso raro que se resuelve a mano — son parte del modelo, y las reposiciones se valúan.
La cadena documental va de cotización a orden a factura, con consecutivos por sucursal. La anulación es solo de administrador y arrastra la reversa del lado del cliente, porque anular una factura sin deshacer lo que el cliente ya vio es como no anularla.
El cotizador trabaja con los alias del catálogo que la gente ya usaba de palabra — «short», «cuello redondo» — y no con códigos que nadie se sabe. Los precios por tier salen automáticos, y el PDF sale con el mismo formato del Excel de toda la vida, para que nadie tenga que aprender a leer una cotización nueva.
Lo que el cliente ve
Cada pedido tiene su portal público por código, donde el cliente consulta y paga sin cuenta ni contraseña. Quien sí tiene cuenta ve sus cotizaciones, pedidos y facturas junto al estado real de producción — no un «en proceso» genérico, sino en qué etapa del taller va.
El tablero de dirección resume el período con márgenes, gastos y un mapa de calor de Panamá que muestra de dónde vienen los pedidos. Es la vista que antes existía solo en la cabeza del dueño.
El sistema nunca asume una talla en silencio
Un archivo con las columnas corridas, más un duplicador que rellenaba la talla vacía con «S», sacó un lote entero en Small. Desde entonces las cinco salidas del módulo de listados tienen bloqueo duro, no salteable: si falta una talla, el sistema se detiene y lo dice. Prefiere parar la producción antes que adivinar. Cada regla que no se negocia en este sistema salió de algo que pasó de verdad.
Detalles del sistema
- 12 tableros de producción · 79 columnas · recorrido de 10 etapas
- consecutivos por sucursal, transaccionales, el contador nunca baja
- anulación solo de administrador, con reversa del lado del cliente
- cobro Yappy por link y en mostrador, configurable desde el panel
- marcación de asistencia con geocerca para el personal
- ninguna automatización de WhatsApp sale sin encender su interruptor